Con un pasado imperial y un presente industrial.
Designada subsede de los Juegos de Pekín 2008, cita en cuyo nuevo estadio olímpico acogerá doce partidos de fútbol, Shenyang, la ciudad más importante del noreste de China, cuenta con un pasado imperial, ya que fue capital manchú en el siglo XVII, si bien su motor actual es su poderoso entramado industrial, conocido a escala mundial.
Designada subsede de los Juegos de Pekín 2008, cita en cuyo nuevo estadio olímpico acogerá doce partidos de fútbol, Shenyang, la ciudad más importante del noreste de China, cuenta con un pasado imperial, ya que fue capital manchú en el siglo XVII, si bien su motor actual es su poderoso entramado industrial, conocido a escala mundial.
Situada a unos seiscientos cincuenta kilómetros al noreste de Pekín, Shenyang es una metrópolis de siete con cuatro millones de habitantes, que recuerda a la capital china por sus amplias avenidas, intenso tráfico y hallarse en plena expansión y modernización, planes de los que dan fe el mar de grúas y edificios en construcción en los que se encuentra sumergida la ciudad.
Capital de la provincia de Liaoning, Shenyang es, además de uno de los centros industriales y nudo de comunicaciones más importantes de China y el eje económico, comercial y cultural del noreste del país, favorecida por su estratégica localización, próxima a Corea del Norte y del Sur, Rusia, Mongolia e incluso Japón.
El presente y futuro a corto plazo de la ciudad gira en torno a su tejido industrial, no sólo relevante, sino también muy amplio, en el que están representados sectores como, entre otros, el automovilístico, petroquímico, aeronáutico, metalúrgico, textil, electrónico, farmacéutico, del carbón, acero y hierro, cementero y de la maquinaria pesada y cuyos productos se venden en todo el mundo.
Así, multitud de empresas nacionales e internacionales se han establecido en Shenyang, que ha sabido recuperarse del período de ralentización y cierto declive industrial sufrido en la década de los setenta y ha desarrollado en los últimos tiempos una destacada red universitaria para surtir de personal cualificado a estas firmas.
También es denominada SHEN, MUKDEN
Su importancia empresarial ha originado que Shenyang albergue anualmente numerosas convenciones, congresos y ferias, como la Expo Internacional de Horticultura que acogió entre mayo y octubre de 2006, si bien uno de los principales motivos que llevaron a la ciudad a organizar este evento aquel entonces fue tratar de desprenderse de uno de los estigmas que arrastra, la contaminación que padece, la otra cara de la moneda de su pujanza industrial y contra la que las autoridades locales luchan para poner freno.
Evidentemente, el panorama y características que presenta la Shenyang actual, llamada también Shen, Mukden y Fengtianfu, entre otros nombres a lo largo de su historia, distan mucho de los de épocas pasadas.
Los primeros datos fehacientes sobre la ciudad, que a finales del siglo XIX y principios del XX estuvo bajo dominio ruso y japonés, datan de hace dos mil trescientos años y ya en el siglo XI se había erigido en un importante punto de encuentro comercial mongol.
En 1625 se convirtió en la capital del imperio manchú, si bien al fundarse la dinastía Qing (1644-1911) y tras la conquista de Pekín, quedó relegada a la condición de subcapital.
Es a esa sociedad a la que Shenyang debe su legado cultural y artístico y atractivos turísticos más importantes, que se reparten por la ciudad junto a y en contraste con las modernas construcciones actuales y cuyos máximos representantes son el Palacio Imperial y los mausoleos Zhao y Fu, a los que la UNESCO declaró en 2004 Patrimonio de la Humanidad.
El Palacio Imperial, ubicado en el centro de Shenyang, comenzó a construirse en 1625 por orden del líder manchú Nurhachi y se concluyó once años después y está considerado el segundo complejo de arquitectura imperial más importante y mejor conservado de China después de la Ciudad Prohibida de Pekín, aunque sus dimensiones son inferiores.
Abarca una superficie de sesenta mil metros cuadrados en los que se reparten un centenar de edificios divididos en tres zonas: la este (la más antigua), la central y la oeste.
El área este está compuesto por un gran patio que pretende recordar la disposición de las tiendas de los nómadas, a cuyos lados se extienden diez edificios y que está presidido por el Salón Dazheng, de planta hexagonal y lugar ceremonial.
En la central, donde el emperador residía junto a sus concubinas, destaca la Torre Fénix, lugar de reunión para tratar asuntos políticos y compuesta por tres pisos, lo que la convirtió en el edifico más alto de Shenyang durante varios siglos, mientras que la zona oeste conserva el escenario donde se representaban obras teatrales.
El Mausoleo Zhao, también conocido como "Tumba del Norte", fue levantado en 1643 y guarda los restos del fundador de la dinastía Qing, Huang Taiji, y la emperatriz Boerjitie y en el Fu, también llamado "Tumba del Este", recinto que se despliega por un área de quinientas hectáreas concluido en 1651, reposan los de los emperadores Nurhachi y Yehenala.
Shenyang cuenta a su vez con cuatro pagodas idénticas que se remontan a mediados del siglo XVII y elevándose veintiséis metros señalaban los límites de la urbe, si bien es la del norte, situada en el Templo Falun la que se conserva en mejores condiciones.
Existe también en la ciudad un museo, llamado del "18 de septiembre", un tanto singular, aunque no apto para todas las sensibilidades, sobre las condiciones de vida de la ciudad y sus habitantes durante la ocupación japonesa.
Una visita a Shenyang, que pretende inaugurar su nueva red de tren suburbano en 2009, quedaría incompleta si no se pasea por la zona comercial de la ciudad.
En ella destacan el Mercado Wuai, el más grande del norte de China, y las calles Taiyuan, Sanhao y, sobre todo, Zhong, una bulliciosa vía de un kilómetro y medio de longitud en proyecto de ampliación y reservada exclusivamente a los peatones cuyo espacio está siendo copando por conocidas marcas occidentales y que aglutina más de trescientas tiendas en las que es posible encontrar cualquier artículo.
La actividad nocturna se concentra en la calle Xita, puesto que allí se agrupan un buen número de restaurantes y locales de diversión.
La mejores épocas para visitar la ciudad son primavera y otoño, ya que el frío, en invierno (suele superar los veinte grados bajo cero); y el calor, en verano (rebasa los treinta grados), se apropian de Shenyang, un sittio algo desconocido para el turista y donde no es común encontrarse con extranjeros. Sus habitantes, no obstante, son muy hospitalarios con los visitantes.
Fuente: yahoo.com.ar